Nuestro rol es acompañar a la persona en su proceso de crear soluciones y respuestas propias. Partimos de la idea de que toda persona tiene la capacidad de cuidarse y sanarse a sí misma. Por ello nos comprometemos en crear un espacio seguro, confidencial y honesto, para que pueda gestarse un proceso terapéutico profundo y fructífero. 

Somos respetuosas y compasivas. Nuestro acompañamiento nace de la voluntad de comprender en profundidad el rico mundo interior de cada persona que acude a terapia; su conjunto de deseos, necesidades, creencias, dolores y vivencias. Tratamos de que la persona tome conciencia de reacciones repetitivas que le generan malestar y exploramos nuevas formas de hacer, pensar y sentir.

Concebimos el cuerpo como lugar de desarrollo y acción de procesos emocionales inconscientes: él nos avisa de lo que nos duele emocionalmente, lo que nos da miedo, de  situaciones que nos resultan desagradables, y también de lo que deseamos y necesitamos. Por ello, cuando retomamos el contacto con nuestro cuerpo, lo hacemos con nuestra autenticidad